-¿Aún tenemos una señal? - preguntó el regulador
-Afirmativo. Sigue la avenida principal 34, están a 47 kilómetros.- le contestó otro regulador de alto rango.

-No sabes de lo que hablas… y más vale que empieces a bajar la voz, no sabemos si nos pueden estar vigilando.- dijo ella.
-Tú siempre siguiendo las órdenes de todo mundo, eso es exactamente lo que te digo; ¿no ves que nos controlan con engaños? ¿Qué acaso no te das cuenta de que todo es una gran mentira? – preguntó el joven.

-¿Han conseguido la orden?-
-Sí, está siendo negociada por el senador mientras hablamos. ¿Puedes darnos la localización exacta?-
-26.8 kilómetros para el objetivo.-

-Creo que todos estos libros ya están afectando tu razonamiento… ¿nunca leíste a Raley? Parece que el reformatorio nunca fue suficiente para ti.- dijo ella.
-Tú sabes por qué me mandaron ahí en primer lugar: por la misma razón por la que nuestros padres están muertos.- respondió el muchacho.
-¡Estás levantando la voz otra vez! Mira el detector decibélico, otro nivel más y habrá reguladores por todos lados.-
-¿Es eso lo que quieres?- Respondió él con aire hostil. Ella lo miró con indiferencia.
-¿Qué pasa con nuestro radio transmisor?- dijo ella- ¿Escuchas eso?-

-15 kilómetros-
-¿Aún tenemos la señal?-
-La estamos perdiendo… algo parece estar interfiriendo. Continúen con la orden.-
-¿Los sospechosos siguen en el área?-
-Estamos en ello. No tenemos señal de que hayan partido. Apresúrense.-
-Recibimos la confirmación de arresto. ¿De qué nivel será?-
-Arresto del tipo tres. 4.1 kilómetros-

-Usa tú el escondite, -dijo ella - no pueden saber que estás aquí. Te pedí que bajaras la voz, tú nunca me escu…-
-Silencio!- le interrumpió él. –No puedo dejar que te quedes aquí. Sin embargo, es posible que no regrese al reformatorio como hace 15 años, esta vez me dejarán sin vida…-
-Deja de decir tales tonterías… aquí nadie mata a nadie, lo sabes…-

Sin embargo, Ray sabía que ella corría tanto peligro como él, por el simple hecho de pertenecer a su familia. No podía dejar que los reguladores llevasen a su hermana en donde él estuvo durante 9 años… no podía… y mientras ella aún hablaba, se podían escuchar los magnecópteros acercarse más y más. Él la empujaba al escondite, un diminuto cuarto de 1x1, el cual la transportaría a dos cuadras de la casa, a un lugar “seguro”. Aunque él sabía que ya nada era seguro desde que descubrió la verdad, desde que se dio cuenta de que todo era una farsa, cuando abrió los ojos por primera vez, aunque haya significado presenciar la muerte de sus padres. Él tenía tan sólo 8 años, pero lo recordaba tan claro como la piel de su madre en ese momento, terribles imágenes, imborrables, incurables, marcadas en sus pupilas mientras ambos cesaban de existir… mejor que un crimen perfecto, nadie que lo investigue, nadie quien se enterara, nadie a quien le importara… y lo llamaban una sociedad perfecta.

-Regresó la señal… no hay más voces, busquen cada rincón y elimínenlos.-
-No será necesario…Kant, acerca el incinerador.-
-Parece que nos ahorró el trabajo…- le contestó Kant, un regulador de tipo 4.
-Creo que hizo lo mejor… no batallaremos más con él. ¿Alguna pista de la hermana?-
-Seguimos buscando…- contestó el regulador tipo 3.

Pero hacía ya varios minutos que Lillyan estaba en el jardín de alguna persona desconocida, apenas capaz de juntar la fuerza para levantarse del suelo, temblando hasta las uñas, tratando de asimilar lo que había pasado. Era una noche terriblemente oscura, y completamente silenciosa, como todas las demás. Se dirigió a la casa de Kathlyn, su vecina, sin poder responder a ninguna de las preguntas que ella le hacía. Pasó la noche ahí, pero no pudo conciliar el sueño… no fue más que un intento fútil el tratar de comprender lo que pasó más temprano… -

Regresó al día siguiente a su casa. El lugar lucía prácticamente como había estado el día anterior… excepto por una pequeña nota que no recordaba. Era la letra de Ray, su hermano; la nostalgia y el miedo regresaron un momento. 314 National Park #645, con Lang Fry, leía la nota. La guardó en su bolsillo, y partió.

-Señorita Mänek, por favor pase. Bienvenida, su hermano nos pidió que le enseñáramos la verdad, si usted se ve dispuesta.- le dijo el Dr. Lang Fry.

Y ella lo estaba, pues después estuvo yendo a ese edificio durante 8 meses, llevando lentes oscuros y mascada, pues nadie podía saber que ella estaba ahí. Aprendió en ese tiempo más cosas de las que ya sabía, y ella era muy inteligente, lo cual le facilitó asimilar la verdad.

Era el año 760 N.C (760 de la Nueva Creación) y Darwin, Canadá es la capital del mundo, con más de 70 millones de habitantes. Hace ya 760 años que la nueva teoría del origen humano se dio a conocer por el público, una teoría tan aceptada que sólo unos cientos de personas en el mundo no apoyaba, reclamando falta de evidencia, personas de quienes no se escuchó otra vez, cuyos apellidos fueron borrados de la historia antropológica… Mänek, por nombrar uno. Era una teoría difícil de entender, ya que los eventos de 100 A.N.C. (Antes de la Nueva Creación) son desconocidos e ignorados. La teoría recuenta un conflicto social de proporciones masivas, en el cual 6/7 de la población mundial pereció. Se lograba entender qué tenían en común todas las personas incluidas en esa séptima parte, cuando se encontraron los trabajos de un investigador llamado Jerg Thessen. Él había propuesto una división de la raza humana, de acuerdo a los diferentes comportamientos que cada persona puede presentar. El comportamiento de los sobrevivientes entraba en una de sus 8 categorías, la de “Moralistas”, quienes eran los únicos con un sentido de convivencia pacífica con las demás personas, en busca de la mejora social. Los más aptos sobrevivieron, los más débiles murieron, como Darwin alguna vez sugirió. Así pues, esta teoría fue enseñada por siglos, a los “sucesores” de los sobrevivientes moralistas, quienes no perecieron gracias a que hicieron uso de los valores morales y sabían lo que era mejor para los demás. El gobierno promovió pues, la costumbre de seguir con este comportamiento, el cual todos seguían sin queja alguna. El gobierno debía mantener a la sociedad en un estado estable, y lo lograban con el uso de diferentes técnicas. La religión se suprimió por decisión mayoritaria, lo que evitó conflictos entre diferentes grupos de personas, personas que no se consideraban judíos o cristianos, sino todos moralistas con las mismas ideas, sin deidades.

Sin embargo, la gente no conocía el término gobierno como lo conocemos ahora; éste constaba de instalaciones mecánicas, en las cuales se realizaban transacciones, depósitos, se votaba y se proponían leyes, todo organizado por una serie de computadoras, administrada clandestinamente por un pequeño grupo de personas, llamados Reguladores. Con un nuevo sistema de crédito, no había evasión de impuestos, algo con lo que la población estaba de acuerdo, pues implementaba el orden social. Levantar la voz era algo mal visto, al igual que evitar el diálogo abierto. Es de esta forma en la que la gente se siente a gusto con sus orígenes, con ellos mismos, con el “gobierno”, y principalmente, con la gente que los rodeaba.

Pero por generaciones, hubo pocos quienes se mantuvieron escépticos, quienes se negaban a creer en esta teoría, mal fundamentada y con pocas pruebas, personas quienes debían mantenerse en silencio en contra de su voluntad. Ahora Lillyan pertenecía a ese grupo. La muerte de sus padres cuando ella tenía sólo 5 años, su hermano en el reformatorio durante 9 años y hace unos meses, su muerte… todo hacía sentido, las piezas encajaban… la teoría es una invención, 6/7 de la población nunca pereció, Jerg Thessen jamás existió, y ella lo sabía. Durante tantos años de su vida ella siguió las órdenes, fue rígida en cuanto a seguir los valores morales sociales, no cuestionó a la sociedad, hasta ahora; y ella se sentía más libre que nunca, y más atrapada, pues su futuro parecía negro como su largo cabello. La gente debía saberlo.

- ¿Alguien sabe en qué consiste la teoría intra-psíquica de Möllar?- preguntó el Dr. Fry en el viejo departamento, mientras los otros 14 científicos, incluyendo a Lillyan escuchaban con atención. Las ventanas estaban bipolarizadas, para óptima seguridad y contaban con aislamiento magnético, para prevenir ser escuchados.

-¿Qué pasa con la señal?- preguntó el piloto a la central.
-La han interceptado, lo cual es aún mejor que tener una señal… la orden está hecha de todos modos… el agente Lang ya reportó todas las pruebas, la orden se obtuvo en cuestión de segundos. No saben con quiénes se meten… 12.4 kilómetros.-
-Lo tengo, cambio.- Dijo el copiloto, soltando al final una pequeña risilla irónica.

Trece minutos habían pasado y Fry no salía del baño. El Dr. Gareth tocó la puerta, sin respuesta. En ese momento la puerta principal del departamento cayó, mientras los 14 científicos restantes fijaban sus cabezas hacia la entrada, unos 30 reguladores sacaban sus disparadores de gamma amplificada, y disparaban sin cesar a todos en el pequeño y grisáceo cuarto, viendo los cuerpos caer y los objetos pulverizarse. Todos muertos en tan sólo 20 ó 30 segundos, cuando llegaron los incineradores a encargarse de los cuerpos mutilados. El agente Fry, regulador de rango 8 entraba por la puerta principal, después de haber sido recogido por la ventana del baño por un magnecóptero algunos minutos antes. Se acercó a Kant, mientras incineraba el cuerpo de Lillyan.

-Linda mujer, ¿no lo cree inspector Fry?- preguntó Kant.
-Mucho. Es una lástima que haya levantado la voz.- dijo Fry mientras sacaba goma de mascar sabor plátano. Era su favorita.